miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cosas que los padres deben saber sobre el azúcar como alimento importante para un crecimiento sano




El azúcar es un componente de la dieta diaria fundamental para un correcto funcionamiento de nuestros órganos y en especial del cerebro.
En el caso de los niños el cerebro, por su inmadurez y por la alta actividad celular que tiene, necesita azúcar (glucosa) de forma continua y regular, que se obtiene de los azúcares de la dieta (carbohidratos). Si el cerebro no tiene el aporte adecuado de estos principios inmediatos, puede repercutir en funciones tan importantes como la atención, el aprendizaje y también la memoria. Ahora bien, el consumo de azúcares simples (dulces) tiene que ser controlado, porque su exceso también puede ser dañino para el cerebro de forma tal que puede provocar irritabilidad, ansiedad, falta de concentración…etc.
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El azúcar es el combustible fundamental para el cerebro, dado que las neuronas (células del cerebro) están continuamente activadas incluso durante el sueño. El azúcar, es decir, la glucosa, se convierte en ATP (energía) y en oxígeno. Así pues, la glucosa es esencial para unas células que están siempre trabajando, y por tanto, para un adecuado desarrollo del cerebro, así como del resto de las funciones que dependen de él.
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Pequeñas cantidades de azúcares simples se pueden incorporar perfectamente en la dieta de los pequeños sin que ello suponga un riesgo médico. La cantidad idónea de azúcares simples no debe nunca superar el 10% del total calórico. 
Los hidratos de carbono no son malos ni siquiera para los diabéticos, y todos ellos se convierten en glucosa, combustible fundamental para vivir. La cuestión radica en saber llevar una dieta equilibrada. Una dieta normal, sana, contiene cerca del 45% al 60% de hidratos de carbono. Éstos deben ser la fuente principal de energía. Evidentemente los niños tienen altos requerimientos de estos alimentos por el alto gasto energético que supone el crecimiento en su conjunto, con lo cual, su dieta debe contener azúcares de forma continua y regular.
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Hay que saber que los azúcares simples son carbohidratos y por tanto se pueden consumir en cantidades moderadas, como se ha indicado. El cerebro es un órgano que a diferencia de otros, sólo puede conseguir su energía de la glucosa. Otros, como los músculos (incluidos los del corazón), pueden obtener energía a través de  otros principios inmediatos, como las grasas o las proteínas. Esto quiere decir, que dejar de consumir azúcar es privar al cerebro de su combustible fundamental, y por tanto poner su crecimiento sano y adecuado en serio peligro. 
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Hay edades en las cuales el consumo de azúcar debe ser mucho mas controlado. Por ejemplo, en los niños pequeños menores de un año, cuando empiezan con lo que llamamos la alimentación complementaria se debe insistir e instruir a las madres y padres en no dar bebidas azucaradas o infusiones a los lactantes.
A partir del año de vida, aunque en principio los niños pueden comer lo mismo que los padres, hay que seguir controlando el consumo de azúcares simples (nunca más del 10% del total calórico), sobre todo controlando aquellos provenientes de la bollería industrial y de los zumos no naturales, y aprovechar mejor el azúcar de la fruta. 
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El consumo de azúcar hay que limitarlo y tenerlo controlado, porque un exceso de consumo está relacionado con una serie de trastornos en casi todos los órganos; empezando por las caries, la acidez, la mala absorción; también  puede provocar niveles altos de colesterol, con todas sus consecuencias sobre los vasos sanguíneos; puede producir obesidad y por consiguiente diabetes tipo 2, que aunque es más frecuente en los adultos, ya se diagnostica también en los niños; y también problemas de ansiedad, hiperactividad y falta de concentración, tan frecuentes en la infancia, entre otros...
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En la dieta del niño todos los alimentos son importantes. Hay que procurar mantener una dieta equilibrada, y eso se empieza a trabajar desde la introducción del primer alimento, en lo que llamamos la alimentación complementaria, que normalmente comienza a partir de los 4 meses de vida,  como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).
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Por último saber, que no hay estudios que avalen que el azúcar es sólo positivo o negativo. Este componente de la dieta se ha estudiado en profundidad y lo que normalmente se encuentra en la literatura científica son estudios que resaltan ambos perfiles de este elemento.  Lo que aconsejan la mayoría de las sociedades científicas es un consumo equilibrado y responsable del azúcar como alimento necesario para el funcionamiento de nuestro organismo y parte de una dieta sana.
Dra. Lehdía M. Dafa

viernes, 14 de noviembre de 2014

Hoy, 14 de noviembre, es el día Mundial de la Diabetes

Según la OMS hay 347 millones de personas con diabetes en el mundo. 
En la región del MENA (Medio Oriente y Norte de África) hay cerca 35 millones de diabéticos.…. Y en los Campamentos de Refugiados Saharauis aunque no se dispone de cifras oficiales debido a la falta de estudios científicos, se estima que la incidencia de esta enfermedad es alrededor del 8% en los últimos años.
El riesgo de muerte en los pacientes diabéticos es 2,5 veces mayor que en la población general y las enfermedades cardiovasculares son las complicaciones responsables de la mayoría de las muertes, con el infarto agudo de miocardio como primera causa de mortalidad en estos pacientes.
Recordar que esta patología esta relacionada con la obesidad (que sigue siendo un referente de belleza femenina en la sociedad bidan) y hábitos de vida no saludables como el sedentarismo, las dietas altamente calóricas y la falta de ejercicio. La diabetes es una enfermedad que puede acarrear serias complicaciones que requieren un complejo tratamiento multidisciplinar.



En este día, que se celebra en todo el mundo con actividades a dirigidas a fomentar hábitos de vida saludables y sensibilización de las poblaciones, no olvidemos que los diabéticos en los Campamentos de Refugiados Saharauis obtienen sus tratamientos, ya sean insulinas o antidiabéticos orales, sólo gracias a la Ayuda Humanitaria, ayuda que en los últimos años se ha visto seriamente reducida, en gran parte por la crisis económica de los donantes.
Desde nuestra ONG reiteramos una vez mas nuestra disposición a prestar ayuda en este campo, si el Ministerio de Salud Pública de la RASD lo autoriza, tanto a nivel asistencial como a nivel de la investigación de campo, para seguir dando voz a la diabetes y para mejorar la calidad de vida de estos pacientes.
Dra. Lehdía M. Dafa

lunes, 13 de octubre de 2014

El Ébola y los Refugiados Saharauis

A principios de agosto de 2014, La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había declarado la emergencia sanitaria internacional por el brote del Ébola. Lamentablemente, este brote lejos de ser controlado adquirió características de pandemia en poco tiempo. De acuerdo a los últimos datos de la OMS han muerto ya casi 3.439 personas sólo en África Occidental (Guinea, Sierra Leona, Liberia, Nigeria y Senegal). También hay un brote en África Central y ahora en EEUU y Europa.


En los Campamentos de Refugiados Saharauis (CRS), afortunadamente y a excepción de las infecciones estivales (respiratorias y gastrointestinales), no son habituales las epidemias de enfermedades infectocontagiosas de esta categoría. Sin embargo, dada la relación comercial con Mauritania (frontera con Senegal), causa de  movimientos frecuentes de personas entre ambos países, quizás sería necesario que la población saharaui tome conciencia de esta situación y que las autoridades sanitarias de la RASD situen el nivel de alerta correspondiente.


Aunque muy improbable, un mínimo brote de esta enfermedad en los Campamentos (CRS) sería una catástrofe de magnitudes incalculables, dadas las circunstancias de los CRS. La prevención, como se dijo en las conclusiones del II Encuentro de Sahara Medical, debe volver a ser una prioridad y situarse en la primera línea de actuación.
No estaría de mas que el Ministerio de Salud Pública de la RASD y otras autoridades locales, con la colaboración de los profesionales de la salud saharauis de dentro y fuera de los CRS
1.    Estableciesen unos protocolos de actuación ante eventuales sospecha de casos. Manteniéndose los profesionales sanitarios preparados para el mas correcto manejo de la enfermedad.
2.    En coordinación con las autoridades argelinas, se debería establecer un sistema de control sanitario sobre transeúntes y pasajeros sospechosos en la frontera con Mauritania, mientras se mantenga la alerta por la OMS.
3.    Se elaborase unos sencillos materiales informativos, en hasanía, con informaciones sencillas sobre el Ébola, para distribuirlos a la población. Difundiendo la información también en los medios públicos como la radio y la TV.
El Ébola sigue matando cada día, y de no controlarse, podría entrar en una “fase explosiva” en la que el virus  afectaría entre 550 mil a 1,4 millones de personas, según los expertos. Merece nuestra máxima atención y contar con planes de actuación ante cualquier eventualidad para no tener que actuar con improvisación. Los profesionales de la salud saharauis y cooperantes del sector en los CRS deberíamos coordinarnos y colaborar en la elaboración de planes y protocolos. Incluso a través de la comunicación telefónica, internet, etc. se pueden dar recomendaciones a la población y colaborar con nuestros compañeros  médicos en los CRS suministrándoles información requerida y materiales disponibles en la medida de las posibilidades de cada uno.
Lehdía Mohamed Dafa

domingo, 27 de octubre de 2013

Opened the Unit "Child who dont good eat" in D-Medical clinc

On Thursday October 24,  the D-MEDICAL Clinic " opened the new  unit “Child who dont good eat." In addition to the medical team , at the presentation of the new unit led by the prestigious Dr. Rosa Lama More,  was present too the director of  D-MEDICAL, Dr. Pilar Martin Vaquero, who stressed the importance and necessity of providing a comprehensive and multidisciplinary approach to children with  appetite disorders. It is, without doubt, an excellent unit.
In the following link you can see more info



viernes, 11 de octubre de 2013

La salud mental en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia


La OMS define la salud mental como “el estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”
(C) Oscar Espinosa

Según datos de la misma OMS en situaciones de conflicto una de cada diez personas está en situación de riesgo de padecer algún trastorno mental y también una de cada diez termina padeciendo algún tipo de patología grave.
 La población saharaui que se ve obligada a vivir en calidad de refugiados en los campamentos en Argelia se encuentra desde hace casi cuarenta años en una situación de emergencia, límite, expuesta a todo tipo de desencadenantes y agravantes de distintos tipos de patologías mentales. 
 La guerra (1973-1991) y sus efectos, como el drama de la pérdida de seres queridos -casi todas las familias saharauis han perdido a algún miembro- el sentimiento de inseguridad y dependencia, la permanente ansiedad, la falta de oportunidades para rehacer la vida, el aislamiento, las incertidumbres sobre el futuro, han sido y son factores estresantes causantes de la mayoría de los trastornos mentales.
En las primeras décadas y aunque no hay cifras concretas, las patologías mentales más frecuentes han sido trastornos como la ansiedad, la depresión, somatizaciones con insomnio, cefaleas, dolores óseos y gástricos. Dándose una incidencia menor de trastornos psicóticos.
En los paises del entorno árabe y musulman la incidencia de la patologia mental es alarmante. En los campos de refugiados de Palestinos en el Líbano y según un artículo de Fabio Fargione de Médicos sin Fronteras, publicado en la revista "Migraciones Forzadas", la depresión afecta a casi un tercio de los pacientes atendidos por Medicos sin Fronteras, mientras que otros sufren ansiedad (22%), psicosis (14%), trastorno bipolar (10%) y trastornos de personalidad.
En Libia y sobre todo durante el asedio de Misrata en 2011 también se disparó la incidencia de enfermedades mentales fundamentalmente el conocido síndrome del estres postraumático. Según datos oficiales del Ministerio de Sanidad libio hay cerca de 25.000 casos conocidos, en el momento en el cual sólo hay un psiquiatra por cada 200.000 habitantes. En este país se celebró el 1er. Congreso Nacional de Salud Mental en julio del 2012.
En Afganistan donde hay grandes masas de desplazados internos por las sucesivas guerras, un estudio llevado acabo por el equipo de Paul Bolton, y publicado en "The Journal of the American Medical Association" (JAMA. 2004;292(5):626-628. doi:10.1001/jama.292.5.626) en el que habían entrevistado a dos grupos, uno con minusvalias físicas causadas generalemente por la guerra y el otro sin minusvalias. En el primer grupo se habla de un  67,7%  de depresión y el 71,7% de los que presentaban alguna discapacidad. Un 72,2% de casos de ansiedad en el primer grupo y el 84,6% de los segundos. La incidencia de estres postraumático fue similar en ambos grupos (42,2% y 42,1%, respectivamente). 
(C) Oscar Espinosa
En la cultura saharaui la influencia de una mezcla de  tradiciones ancestrales, creencias religiosas y supersticiones, los trastornos mentales no son comprendidos ni aceptados como tal, dando lugar a una estigmatización de las personas que los padecen. En la visión popular saharaui el comportamiento de los enfermos mentales se atribuye a la influencia de Satanás y de los genios malvados que han desobedecido a Allah, y con sus  poderes especiales pueden poseer el alma o la mente de una persona y atormentarla hasta el punto de convertirse en “loco”. En otros casos atribuyen estos trastornos a la obra de la brujería y la magia negra y hasta al mal de ojo, la exposición al calor excesivo, un exceso en la ingesta de sal y el té sin azúcar.
 Estos comportamientos y trastornos se han intentado curar con remedios tradicionales, indicados por los chamanes y curanderos locales, como suelen ser los amuletos que se cuelgan en la cabeza o el cuello así como la ingestión de  distintos brebajes.También la visita de las tumbas de ciertos personajes.
 No obstante, y como parte de la política de Salud Pública que había instaurado el Frente Polisario en los campamentos, se construyó un Hospital Nacional Psiquiátrico con personal local la mayoría autodidacta, a pesar de lo cual, fue una gran referencia y refugio para muchos pacientes y sus familias durante las primeras décadas del exilio.
 Desde el alto el fuego, en el año 1991 se puede hablar de una nueva etapa en las modalidades de vida de los saharauis en los campamentos. Esta etapa se ha  caracterizado básicamente por una frustración generalizada por la demora sine día del ansiado  Referendum, por una falta de motivación y entrega hacia el proyecto político y comunitario y por los intentos de buscar, de forma individual o familiar, unas mínimas mejoras de las duras condiciones de vida, empezando por los aspectos alimentarios, cuya canasta básica depende absolutamente de la Ayuda Humanitaria. En el campo de la salud, esta etapa también está marcada por la cíclica y constante intervención de la ayuda exterior a través de ONGs mayoritariamente europeas y los trabajos de distintas comisiones médicas que han ido logrando el acceso de amplios sectores de la población a servicios sanitarios básicos, a medios de diagnóstico modernos, así como a medicamentos esenciales y procedimientos terapéuticos.
 A pesar de ello, como se ha dicho, la falta de motivación y entrega a trabajos comunitarios ha llevado a un deterioro progresivo del conjunto de las infraestructuras, administración y especialmente de la red de atención sanitaria en los Campamentos. Aunque no hay estudios de rigor que lo avalen según nuestra experiencia y la de otros compañeros que han trabajado y trabajan en los Campamentos, en estos últimos 20 años, hay un brote importante de nuevas enfermedades mentales. Una compañera psicóloga, que trabaja actualmente en los Campamentos, decía hace unos meses, que “hay tal cantidad de casos, que es como si fuera un efecto rebote de la guerra, del frustrado retorno y toda esta espera en la sombra de la no paz, no guerra” y añadía, “estamos desbordados sobre todo con los psicóticos, es un verdadero drama.
 Estas palabras describen la situación actual. Las patologías mentales junto con las enfermedades crónicas no transmisibles, constituye hoy por hoy un verdadero drama en los Campamentos de refugiados saharauis. No hay apenas datos, ni estadísticas, pero se sabe que hay muchos casos de patología neurótica, trastornos de ansiedad y trastornos de personalidad, que han llevado a algunos casos de suicidio, predominantemente en la población femenina, mientras que  los trastornos psicóticos, tipo esquizofrenia, son mas predominantes en el paciente varón joven.  La asistencia médica a estos pacientes sigue siendo muy deficiente. Hasta la fecha no se ha formado ni un solo psiquiatra saharaui. Algunos de los trabajos asistenciales los realiza un pequeño número de psicólogos, la mayoría de ellos sin formación ni experiencia en psicología clínica.
 En cuanto a los proyectos y la ayuda de la Cooperación  tenemos conocimiento del trabajo de dos comisiones, una de la ONG “Salam” de Valencia y otra de ANARASD de Navarra. Ambas han prestado asistencia en las cuatro wilayas y en el Hospital Psiquiátrico. Han aportando ayuda tanto psicológica como de fármacos, y también han impartido cursos de formación para médicos generales, psicólogos y personal de enfermería. No obstante, el campo de la salud mental en los Campamentos sigue siendo el más deficitario en infraestructura, personal cualificado y la medicación básica. Lo que está favoreciendo una vuelta de los pacientes y sus familiares a algunos de los remedios tradicionales, que habían ido perdiendo peso en cuanto a uso y credibilidad. Un aspecto que parece oportuno señalar es: que dada la complejidad de la cultura árabe y en particular de la saharaui, la barrera idiomática que encuentran los cooperantes, la gran influencia religiosa y la situación de precariedad por el impase político actual, la incertidumbre y la desesperación; además de la no siempre adecuada interpretación de los conceptos de lo patológico y lo “normal”, las políticas y proyectos de Cooperación no suelen ser todo lo eficaces que cabría esperar. Lo que supone, que en este campo en especial, el papel de la Cooperación debería centrarse en proyectos y acciones de capacitación del personal local y a la habilitación de centros de atención adecuados, con los recursos mínimos necesarios.
 En conclusión: si bien la situación actual de la sanidad en los campamentos saharauis está atravesando una de las etapas más delicadas de su ya larga y penosa historia de refugiados, en cuanto a la falta de recursos tanto humanos, como materiales, de infraestructuras adecuadas, y de medicamentos básicos necesarios, consideramos, que esta deriva está teniendo una alta incidencia en determinados trastornos mentales especialmente entre la población joven, causada en gran parte por la influencia de un exilio prolongado, que cada vez hace menos llevadero el aislamiento, el hostil entorno geográfico, la falta de oportunidades, el encarecimiento de la vida y la infructuosa lucha por la supervivencia, agravado todo ello por la falta de una solución al conflicto político y la perspectiva de un futuro mas que incierto.



Dra. Lehdía Mohamed Dafa
10 de octubre de 2013. Día Mundial de la Salud Mental

lunes, 2 de septiembre de 2013

The special impact of type 2 diabetes in the Arab World. A major challenge for the 21st century

 Type 2 diabetes and Obesity are  associated diseases and have very high prevalence and incidence in the arabic speaking countries.
Both constitute a very important public health problems in our region and a major challenge for the Public Health Systems this century.
In our participation in the IIMA 10Th World Conference, we had try to draw attention to this problem because of its prevalence, and also of the impact of it´s complications and cost in the quality of life of our population and the future of the next generations.